Por qué ciertos aromas nos transportan instantáneamente a un recuerdo
A veces, basta con una sola nota.
Unos segundos. Y de repente, estamos en otro lugar. El patio de un colegio. El final del verano. Un primer viaje. Una noche con amigos.
El perfume posee ese poder único: despertar recuerdos que creíamos olvidados.


¿Por qué el perfume deja una huella tan profunda en nuestra memoria?
A diferencia de los demás sentidos, el olfato está directamente relacionado con las zonas del cerebro asociadas a las emociones y los recuerdos.
Por eso, una fragancia puede hacer revivir una sensación con una precisión sorprendente.
Más que un simple perfume, es toda una atmósfera la que regresa.


Los perfumes cuentan nuestra historia
Cada etapa de la vida suele tener su propio perfume.
El de los primeros días en la universidad. El de un verano inolvidable. El de un primer apartamento.
Sin que nos demos cuenta, estas fragancias se convierten en puntos de referencia en nuestra memoria.
Los perfumes afrutados
Frescos, luminosos y espontáneos, aportan una sensación de ligereza y energía. Suelen ser fáciles de llevar a diario.
Los perfumes florales
Atemporales, delicados o más solares según las composiciones, ofrecen una elegancia natural que trasciende las estaciones.
Los perfumes gourmand
Vainilla, praliné, almizcles delicados o acordes dulces… crean una sensación reconfortante al mismo tiempo que expresan una personalidad cálida.
Hoy en día, las creaciones más modernas suelen combinar varios de estos universos para crear fragancias llenas de contrastes.


Un perfume evoluciona contigo
El perfume que elegimos a los 18 años no es necesariamente el mismo que llevaremos a los 30.
Nuestro estilo cambia. Nuestros deseos también. Pero algunas fragancias acompañan varios capítulos de nuestra historia gracias a su capacidad para revelar diferentes facetas de nuestra personalidad.
Un perfume característico no es algo fijo. Evoluciona con quien lo lleva.
¿El criterio más bonito? La emoción.
A menudo hablamos de notas de salida, de corazón o de fondo. Sin embargo, el mejor indicador sigue siendo la emoción. El perfume que te hace sonreír. El que tienes ganas de volver a llevar al día siguiente. El que deja tras de ti una impresión tan ligera como inolvidable.
Porque un perfume característico no se elige únicamente con el olfato. Se elige con el corazón.


Nina: una colección, varias personalidades
Desde siempre, Nina celebra la curiosidad, la audacia y la alegría de vivir.
En torno a su icónico frasco en forma de manzana, la colección revela varias interpretaciones de una misma energía: luminosa, afrutada, floral o más gourmand.
Cada creación permite descubrir una faceta de una misma.
Algunas preferirán la frescura chispeante de Nina Eau de Toilette.
Otras se sentirán atraídas por la intensidad más envolvente de Nina Le Parfum o por la sensualidad de Nina Eau de Parfum.
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